- Por Alejandro Ippolito - Cristina no habla, rebuzna. Para la oligarquía dominante una estadista brillante es una burra y un ingeniero falso es un conferencista internacional. Cristina no hace política, ella "embiste", como las bestias desbocadas. Cada acción política de ella es una embestida, una avanzada y un ataque. Para los medios mercenarios, la adjetivación no es una casualidad, el desmerecimiento, la falsedad; en fin, la mentira es sus múltiples exposiciones cotidianas. Lo que dicen y lo que ocultan, lo que degradan en favor de los intereses particulares, el odio que instalaron hace mucho tiempo y no hacen más que sostenerlo y reavivarlo. Cristina va por todo, avanza, atropella, embiste, choca, derrumba, rompe y tropieza. La oposición propone, discute, es moderada y bien educada, es muy blanca y pura, es coherente y no hace más que defender la república. Pero Cristina es mala, le quiere sacar a los ricos el producto de su legítima avaricia, pretende que los mon...