-Por Alejandro Ippolito- El lector de este espacio deberá comprender sin mayor esfuerzo que nosotros somos todos porque cuando nosotros hablamos de "todos" estamos hablando de nosotros igual que sucede cuando ellos hablan de todos. Todos nunca somos todos, la gente nunca es toda la gente, el pueblo nunca es todo el pueblo, el país jamás es todo el país y, claro está, tampoco el mundo es todo el mundo. Acordamos desde estas líneas iniciales que cuando decimos Tod@s somos todos nosotros, no ellos, los que se demoran y entretienen en perjudicarnos, los que acuerdan con los jueces para perseguir y aleccionar, los que le piden disculpas a monarquías genocidas, los que pactan con las dictaduras para multiplicar sus empresas a costa del secuestro, la tortura y la muerte. Nosotros no podemos ni queremos ser esos otros, nunca coincidiremos debajo del mismo cielo ni nos cubrirán las mismas sombras. Nosotros somos nosotros, ellos son ellos y así tenemos en claro los espacios reservados...
-Por Anahí Marocchi- Soja “Uno sobrevive en los demás: en la memoria y en los actos de los demás” Eduardo Galeano (Entrevista BBC Mundo, 2009) Introducción El 25 de febrero de este año a comenzar a desarrollarse la Mega Causa La Huerta , para juzgar los gravísimos delitos de lesa humanidad cometidos en el circuito represivo de Tandil y zona dentro del plan sistemático de terror y exterminio impuesto por la dictadura cívico/militar/ eclesiástica que imperó en el país desde 1976. Soy nacida en Tandil y cada uno de los hechos que narraré me atraviesa y me pertenece de cierta manera. Algunos son de compañeros y compañeras de militancia de mi hermano, “Cumpas” que fueron y están en nuestras vidas; la mía, la de mi familia y de mucha de la gente de esta ciudad, en la que aún hoy hay quienes se esfuerzan en mirar para otro lado y afirmar que “aquí no ha pasado nada”. Estas historias tienen en común que tratan de personas relacionadas con Tandil, La Plata y ...
Por Alejandro Ippolito Son los dueños. Ellos solos. Son los dueños. De lo que comemos, de lo que bebemos, de lo que respiramos, de lo que nos refresca, de lo que nos cura y al mismo tiempo nos enferma. Son los dueños. De nuestro primer suspiro y nuestro último aliento, de lo que nos viste, lo que nos informa, lo que nos distrae. Lo que nos miente. Oportunamente la naturaleza nos opuso los pulgares advirtiendo con su proverbial sabiduría que algún día nuestras manos serían estuches para celulares. Pantallas, pantallas y más pantallas para que nunca cerremos los ojos y jamás abramos las ventanas. Dedos incansables destruyendo el lenguaje con frases tan absurdas como primordiales. La fantasia de la fama, del ojo que todo lo ve y nos hermana. Porque son los dueños, son los laboratorios y las corporaciones, la Reserva Federal y los bancos centrales, el Fondo Monetario que no tiene fondo y los magnates del mundo con apellidos ancestrales. Los dueños de todo...
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