OPINIÓN > Una patada a la MEMORIA
- Por Alejandro Ippolito - Si nos entregamos a la tarea de revisar nuestros más arraigados conceptos en los que confiamos para interpretar lo que consideramos la realidad - la nuestra ¿cuál otra sino? – nos adentraremos en un recinto incómodo atestado de archivos vetustos y oxidados cuyos frondosos biblioratos consultamos con frecuencia para dar respuesta a todos los interrogantes que se nos presentan. Si tomáramos una carpeta al azar y revisáramos su contenido, de inmediato nos encontraremos con que la letra de aquellas anotaciones no es la nuestra, por lo menos en la mayoría de los casos. Tal vez seamos autores de una nota al pie, una apostilla, una referencia para recordar una relectura que posiblemente no realizaremos. Es antipática la comprobación de una injerencia foránea en nuestras apreciaciones más comprometidas. Aquello que nos conforma como sujetos, nuestro discurso, las afirmaciones que sostenemos ante cualquier auditorio con el énfasis que nos i...