-Por Alejandro Ippolito- El lector de este espacio deberá comprender sin mayor esfuerzo que nosotros somos todos porque cuando nosotros hablamos de "todos" estamos hablando de nosotros igual que sucede cuando ellos hablan de todos. Todos nunca somos todos, la gente nunca es toda la gente, el pueblo nunca es todo el pueblo, el país jamás es todo el país y, claro está, tampoco el mundo es todo el mundo. Acordamos desde estas líneas iniciales que cuando decimos Tod@s somos todos nosotros, no ellos, los que se demoran y entretienen en perjudicarnos, los que acuerdan con los jueces para perseguir y aleccionar, los que le piden disculpas a monarquías genocidas, los que pactan con las dictaduras para multiplicar sus empresas a costa del secuestro, la tortura y la muerte. Nosotros no podemos ni queremos ser esos otros, nunca coincidiremos debajo del mismo cielo ni nos cubrirán las mismas sombras. Nosotros somos nosotros, ellos son ellos y así tenemos en claro los espacios reservados...
- Por Rosana Forgas - "La medida de lo que somos, es lo que hacemos con lo que tenemos" Vince Lombardi A veces la inspiración se nos presenta vestida de gala y nos invita a bailar con ella un adagio lujurioso en el teclado que sucumbe a sus pies, fascinado ante el erotismo de las palabras que trae entre los brillos. Otras veces, de overol, hay que salir a buscarla y encontrarla entre el menú variado de situaciones que se viven en una realidad por demás vertiginosa y agobiante. Y es cuando hay que laburarla y sudarla para elegir el tema que más le calce a tu talle. Y son tantas las cosas que sopesás… que no sea un tema remanido o que tenga impacto o que resulte interesante o que, si hay varios opinando sobre lo mismo, tu opinión signifique un aporte o que no sea una opinión sino un dato. O que ¡bingo! reúna en una sola nota todo ese odioso listado de condiciones. Cuando nada de eso pasa, y el tiempo no para , hubo que sacarle la lengua al deber ser y escribir sobre lo que ...
Por Alejandro Ippolito Son los dueños. Ellos solos. Son los dueños. De lo que comemos, de lo que bebemos, de lo que respiramos, de lo que nos refresca, de lo que nos cura y al mismo tiempo nos enferma. Son los dueños. De nuestro primer suspiro y nuestro último aliento, de lo que nos viste, lo que nos informa, lo que nos distrae. Lo que nos miente. Oportunamente la naturaleza nos opuso los pulgares advirtiendo con su proverbial sabiduría que algún día nuestras manos serían estuches para celulares. Pantallas, pantallas y más pantallas para que nunca cerremos los ojos y jamás abramos las ventanas. Dedos incansables destruyendo el lenguaje con frases tan absurdas como primordiales. La fantasia de la fama, del ojo que todo lo ve y nos hermana. Porque son los dueños, son los laboratorios y las corporaciones, la Reserva Federal y los bancos centrales, el Fondo Monetario que no tiene fondo y los magnates del mundo con apellidos ancestrales. Los dueños de todo...
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