DDHH > Apareciéndoles (I): la sonrisa de Eli y la mirada de Daniel

 -Por Anahí Marocchi-

Soja


“Uno sobrevive en los demás: en la memoria y en los actos de los demás” Eduardo Galeano (Entrevista BBC Mundo, 2009)

 

Introducción

El 25 de febrero de este año a comenzar a desarrollarse la Mega Causa La Huerta , para juzgar los gravísimos delitos de lesa humanidad cometidos en el circuito represivo de Tandil y zona dentro del plan sistemático de terror y exterminio impuesto por la dictadura cívico/militar/ eclesiástica que imperó en el país desde 1976.  

Soy nacida en Tandil y cada uno de los hechos que narraré me atraviesa y me pertenece de cierta manera. Algunos son de compañeros y compañeras de militancia de mi hermano, “Cumpas” que fueron y están en nuestras vidas; la mía, la de mi familia y de mucha de la gente de esta ciudad, en la que aún hoy hay quienes se esfuerzan en mirar para otro lado y afirmar que “aquí no ha pasado nada”.

Estas historias tienen en común que tratan de personas relacionadas con Tandil, La Plata y Mar del Plata.
Historias que cuesta revelar cuando el mandato del silencio se impuso por largos años.
Y como escribo desde Tandil quiero resaltar que hablan de personas que transitaron estas calles, trabajaron aqui, y que incluso festejaron la llegada de su hijo en suelo tandilense.   

La sonrisa de Eli

Han dicho que si hay un rasgo que resalta en ella es su sonrisa.

Y observando esa foto en la que Eli mira y envuelve de ternura a su hijito, se los ve: a ella, como una joven mujer hermosa y protectora, la armonía de su rostro, en el que sobresalen sus ojos profundos aparece enmarcada por una brillante cabellera castaña que resalta sobre su piel blanca, seguramente heredada de antiguos ancestros alemanes, al niño, con el cuerpo relajado entre sus brazos, el rostro atento ante la cámara, impecable con su pantaloncito “de vestir” gris planchado con raya, mientras apoya su pequeña mano en la de su madre como si fuera el punto de conexión por el que fluyen primeras certezas.

La escena entre madre e hijo es hermosa, pero la sonrisa no aparece.

”Eli”, la del barrio YPF de Ensenada, ciudad que era parte de ese polo industrial establecida en las márgenes del río Santiago, cercana a la ciudad de La Plata. Su festejado nacimiento en diciembre del año 1949 le significó completar el “casal” al matrimonio formado por don Oscar Kennel y Mimí Martinelli. Ellos ya tenían un primogénito varón, Gustavo, y con el nacimiento de Eli reproducían el esquema de la familia tipo de la época. El barrio donde vivían, era un barrio de trabajadores que había sido construido en las cercanías de la Refinería para los empleados de la empresa estatal YPF.Todas las actividades se resolvían dentro de sus márgenes, la empresa además de lo habitacional había previsto el equipamiento comunitario: la proveeduría, la escuela, el club, hasta el cine.

A partir del nacimiento de Eli, Gustavo el hijo primogénito dos años mayor, tuvo que lidiar con la intromisión de esa pequeña que le disputó parte de las atenciones maternales y que, como si eso fuera poco, con la complicidad paterna resultó triunfante a la hora de los juegos. 

La infancia de Elizabeth supo de risas, de muchos juegos, y de reuniones familiares impregnadas de sensaciones que imponía el río. De posibles secretos guardados en esa “casa del monte”. De veranos inolvidables en Punta Lara, la playa cercana donde el Río de La Plata les brindaba aire fresco para acompañar el ocio estival, o en Mar de Ajó, más alejado, paraje en el que las olas de agua salada aportaban a la diversión.Después, la adolescencia, las salidas con primas y amigas, los enamoramientos, y entonces, con gran sensibilidad, surgió esa transformación mediante la escritura y el dibujo.

Cuentan que ya afloraba en ella, una fuerte determinación sobre lo que quería y lo que no. Un dato: renunció a su “fiesta de quince”, negándose a cumplir con el requisito exigido para su concreción: ponerse al día con los estudios formales.

El primer noviazgo devino en casamiento efímero. Quedaron de esa relación las palabras que el ex cónyuge, el “Hippie” en ese entonces, refirió sobre ella, a su hijo Simón: “una gran persona con todas las letras, una excelente mujer”.

Entretanto, atravesaba su vida, la búsqueda de un mundo nuevo, más justo, la militancia incondicional, los reclamos laborales, posturas ante la realidad que hasta le significarían sufrir una detención.

Y así, entre amigos, militancia, Vidas que se cruzan, su propia vida se cruzó con la de Daniel Medina. Entonces la sonrisa de Eli floreció y supo que, a partir de ese momento, sólo algo muy grave podría separarlos.

Daniel

Daniel no había nacido en una gran ciudad sino en Orense en 1946. Orense era una joven localidad del sur de la provincia de Buenos Aires. Su nombre se refería al origen español de un terrateniente de la zona, surgida en 1913 por la llegada del ferrocarril que apareció allí a criollos e inmigrantes de distintas nacionalidades.

Al caminar las calles de tierra de Orense, las personas se cruzaron con rostros familiares. Los aromas del campo rodeaban al caserío.  

También estaba la proximidad del mar, íntimo, casi secreto. Se ofrecen generoso, tras una corta travesía en colectivo, a los lugareños ya los pocos conocedores de las bondades del lugar. Daniel y Celia, su hermana, solían disfrutarlo junto a los tíos que tenían una casita típica sobre la playa.

La infancia de Daniel, que era el primogénito, y de su hermana, transcurrió girando alrededor de la escuela decana de esa población, la escuela “Bernardino Rivadavia”. Allí cursó la primaria, pero ese espacio era significativo porque era el lugar de trabajo de su padre, don Reynaldo, y la vivienda familiar estaba en una casa anexa.

El mismo edificio amplio, de paredes sólidas y de grandes ventanales, albergó también al Instituto, donde, por las tardes, Daniel cursó los primeros años del nivel secundario.

En esa época, Orense casi duplicaba a la población actual. Los comercios prosperaban y se ocupaba mucha mano de obra en la explotación agrícola. El progreso parecía imparable.

Era un momento propicio para proyectar un futuro prometedor apoyándose en el esfuerzo personal. Seguramente ese fue el mandato que animó a Daniel y lo llevó a destacarse como un alumno sobresaliente. Y esto no fue obstáculo para que con su sensibilidad y su llaneza, obtuviera el cariño de sus compañeros y de sus amigos.

Inteligente, bueno, ser humano ejemplar, son conceptos sobre él que se reiteran entre quienes lo fueron tratando en diferentes etapas de su vida.  

Lo suyo eran los libros, el estudio y la perseverancia. Lea mucho, especialmente sobre historia.Con dieciséis años partió a la ciudad de Tandil para poder terminar la escuela secundaria, ya que por entonces, en Orense, no se pudo completar el ciclo superior. 

Tandil no le era una ciudad ajena. Su madre era oriunda de allí. Y en los veranos, la familia repartía los días de vacaciones del padre, entre Tandil y Mar del Plata, locaciones elegidas para poder visitar a los familiares residentes en ambas ciudades.

En Tandil, además de estudiar en la “nocturna” de la Normal, trabajó en una carpintería para ayudar a su propia manutención. Después eligió Abogacía, y la ciudad, La Plata.

En la capital de la provincia, confluían jóvenes de otros pueblos, ciudades y regiones.En ella abundaban las pensiones, marco de historias compartidas y donde en muchos casos, se forjaron amistades perdurables.

Para quienes llegaron del interior de la provincia, fue muy grande el impacto al arribar. Perderse por sus diagonales, dejarse por el olor a los tilos, el comedor universitario, las peñas, los bailes, el estado deliberativo permanente, las asambleas, la generosa oferta cultural y un clima efervescente con un intenso movimiento estudiantil, que sumado al de otros sectores, produjeron hechos políticos importantes.

En los primeros años de vida platense, Daniel se dedicó intensamente a su formación académica, posponiendo otros intereses, sintió la responsabilidad y el imperativo de no demorarse en su carrera, en retribución al esfuerzo que hizo su familia apoyándolo económicamente.

Primero se recibió de procurador y después de abogado, en 1972. A esa altura la militancia política, el quehacer político, convocaba masivamente a la juventud. Daniel ya pudo fortalecerse económicamente y junto a Rubén y Norberto, amigos entrañables que la vida en pensión le regaló, se sumó al peronismo de “izquierda”, como parte de la denominada Tendencia Revolucionaria.

Y entre las redes que se iban tejiendo a través de esas actividades militantes, se produjo el encuentro con “Eli”.

 

Eli y Daniel 

En los inicios la historia de amor de Eli y Daniel se mantuvieron íntimamente, y los compañeros muy cercanos como Rubén, que los trataron a ambos en diferentes alrededores, se sorprendieron y alegraron al enterarse. Seguramente en esos días, la profunda y penetrante mirada de él revelaba la alegría contagiada que emanaba de ella.

Eli, consecuente con sus inquietudes y compromiso con los demás, era delegada de su trabajo en el Ministerio de Bienestar Social y formaba parte de la Juventud Trabajadora Peronista.

En los comienzos de 1974, Daniel asumió como Secretario de Asuntos Académicos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP. Formó parte de una gestión comprometida con el objetivo de lograr una universidad inclusiva, sin exámenes de ingreso restrictivos y con participación activa de los tres claustros.

Algunos de los cursos que suplantaron a los tradicionales del ingreso, como los de Introducción a la Realidad Nacional, tuvieron mucha resistencia entre los sectores de derecha, que apelaron a hechos violentos para expresar su rechazo. En su diseño habían participado Rodolfo Achen, y Carlos Miguel, funcionarios de la universidad que formaron parte de la gestión entrante al asumir el gobierno constitucional de Héctor Cámpora en 1973. En unas líneas más se entenderá por qué es importante esta mención.

Los hechos violentos en la Universidad tienen un antecedente significativo. A fines de 1973, el Comedor Universitario era un lugar de encuentro de estudiantes de distintas carreras y de debate de las diversas ideas políticas del movimiento estudiantil. Por allí pasaban 5000 alumnos en cada almuerzo, cuando sufrían un atentado con bombas. El impacto hubo fuertes daños a la edificación e inhabilitó el servicio tal como se venía dando. 

Un mes después de que falleciera el presidente, general Juan Domingo Perón (1 de julio de 1974), asumió como ministro de Educación Oscar Ivanissevich. Su misión: disciplinar las aulas y lograr la “depuración ideológica contra la infiltración marxista”. 

En enero de ese año, el gobernador de la provincia Oscar Bidegain, considerado cercano a la tendencia revolucionaria del peronismo, había sido desplazado por el vicegobernador Victorio Calabró.

Los líderes y autoridades universitarias a los que se identificaron con el “peronismo de izquierda”, estaban en la mira. Y había mano de obra en la CNU, Concentración nacional Universitaria, dispuesta a lograr “la depuración” con algo más que una cesantía.

El 8 de octubre de 1974 Rodolfo Achem y Carlos Miguel fueron asesinados, por integrantes de la CNU. Ese mismo día se produjo la renuncia colectiva de autoridades y funcionarios que habían sobrevivido a las cesantías depurativas. Y entre esas renuncias estaba la de Daniel. Fueron momentos durísimos para todos y también para la pareja que posiblemente repensar cómo seguir militando y adónde hacerlo. 

Tandil

En ese escenario, analizaron el plan de ir a Tandil como una opción que les soportó tranquilidad y familiaridad. Don Reynaldo, el padre de Daniel, se había jubilado y esto sumaba la posibilidad de más acompañamiento familiar.

En Tandil la industria metalúrgica y la riqueza proveniente del campo generaban recursos y un importante movimiento. La ciudad entre las sierras parecía ser la ideal para dejar atrás las persecuciones y comenzar una nueva etapa. 

La metalmecánica transitaba aún, un período de prosperidad y Daniel comenzó a trabajar en la empresa emblemática del sector, Metalúrgica Tandil, mientras avanzaba en la conformación de su propio estudio de abogado. Elizabeth consiguió empleo en la Zona Sanitaria XI, realizando adelante tareas técnico-administrativas.

Vivían en un típico chalecito chico, simple y muy prolijo, remanso en el que disfrutaban de escuchar música y leer. Stella, compañera de trabajo de Elizabeth que se hizo amiga de ambos, frecuentó esa casa: “Eli era divina, amable, y no parecía nada preocupada”.Mate o café mediante, recuerda, hablaron de las películas del momento. En ese entonces, Tandil aún contaba con grandes salas de cine de variada y atractiva oferta cultural, y la televisión no tenía el carácter invasivo de los años posteriores.

En ese marco de días felices llegó el embarazo, las caricias de él al vientre de ella.Mucha Esperanza en el tiempo por venir. Simón nació en agosto de 1975, la alegría por su llegada parecía infinita.

Hasta que el 24 de marzo de 1976 un golpe militar, ya augurado, derrocó al gobierno constitucional ¿Qué estarían haciendo al momento de enterarse? ¿Estaría Eli amamantando al niño? ¿Habrán escuchado por la radio el nefasto comunicado Nº 1 de las Fuerzas Armadas? ¿O habrán salido a la calle y observado el despliegue de tropas?

“No pasaba nada”, salvo que lugares clave como la intendencia, la dirección de la radio, las delegaciones de reparticiones provinciales y nacionales, y otras instituciones locales quedaron a cargo de un militar. Y, entre otros “detalles”, se había disuelto el Concejo Deliberante, se habían establecido pautas de censura a la prensa y se había suspendido el derecho a huelga.

La ciudad decían, respiraba “normalidad”.Tanta normalidad que de lo que ocurrió el 18 de octubre de 1976 poco se supo, porque de eso no se habló.

El silencio es salud, decía una propaganda de la dictadura militar.

Esa noche de primavera, Daniel fue secuestrado. Su casa, de donde se lo llevaron, estaba en el macrocentro de Tandil. En la esquina de las calles Irigoyen y Uriburu, quedó la desolación de Eli, abrazada a su bebé Simón. Inmediatamente se pusieron en marcha las diligencias para ubicarlo. Los hermanos Vittorino y Juan Carlos Pugliese, ambos abogados e hijos de un destacado dirigente radical, acompañaron a Eli en estas gestiones. También acudió en apoyo, Rubén Lisa, su compañero y amigo.

Al día siguiente del secuestro, Eli tuvo una entrevista con el interventor militar, jefe de su lugar de trabajo. Le dejó más angustia y desesperanza, salió llorando, tomó al bebé que Stella sostenía mientras ella se reunía y partió con la idea de irse definitivamente de Tandil en tres días.Eran épocas de amenazas verbales directas y tenebrosas.

En las calles y casas quedarían resonando frases aplicables a Daniel y a las hijas e hijos de la ciudad: “Algo habrán hecho”, “Pero si están de lo más bien en Europa”, “Están paseando”.

Mar del Plata-Tandil

Eli y Simón se mudaron a Mar del Plata y se instalaron en casa de una tía buscando amparo y cobijo. 

Mar del Plata, estaba absolutamente en manos de militares de las tres fuerzas armadas, que se habían repartido hasta los balnearios de Punta Mogotes. Mientras por los canales de televisión intervenidos se trataba de ofrecer la imagen de playas felices, se sucedían múltiples operativos que culminaron en el asesinato y desaparición de centenares de personas. Otro “detalle interesante”: los integrantes de la CNU marplatense íntimamente relacionados con la platense, ocupaban lugares de poder y “visitaban” asíduamente las bases militares.

Cuando ya había pasado más de un año del secuestro y desaparición de su marido, el 12 de julio de 1978, Elizabeth, viajó de Mar del Plata a Tandil con la idea de, buscar los muebles comprados por Daniel, que habían quedado en prolongada espera de ser retirados. Eli fue secuestrada y desaparecida. Habría un testimonio de su paso  por uno de los centros clandestinos de detención de Tandil, el ex-Iser. La Justicia lo está investigando en el juicio de la Huerta. 

Ese mismo día de invierno, integrantes del grupo de tareas que actuó en su secuestro, exigieron al carpintero de Tandil, la entrega de los muebles, factura en mano.

Y muchos años después, en el Cementerio de Mar del Plata el Equipo de Antropología Forense pudo identificar los restos de cuatro personas que permanecían enterradas como NN. Entre ellos se encontraron con los de Elizabeth. El hallazgo de los restos se produjo en el período que va de julio del 2011 a enero del 2013, cuando el EAAF realizó tareas en la zona. Y se pudo reconstruir que estas cuatro personas además de una quinta, aún hoy sin identificar, fueron asesinadas juntas, el 2 de agosto de 1978 en la barranca Los Lobos, cerca del balneario Luna Roja.Entre ellas, se encontraba Mabel Venegas, esposa de Carlos Miguel, asesinado por la CNU y funcionario de la UNLP durante la misma gestión que integró a Daniel, y el matrimonio Tellez, que residió y militó en los mismos espacios políticos en la ciudad platense, por esa epoca.

En la sentencia de los juicios por los crímenes de lesa humanidad, conocidos como Juicios Base Naval lll y lV de Mar del Plata (febrero del 2016) y en la del Juicio Subzona XV (abril del 2020) de la cual dependía el funcionamiento y el accionar de la Marina, sus grupos de tareas y los centros clandestinos de detención que en su ámbito se hallaban, se condenó a integrantes de esa fuerza y ​​​​al responsable de la Subzona, por los casos de tres de las personas secuestradas y luego asesinadas en Luna Roja. Se dio por probado la autoría de los integrantes de la Armada en los hechos. 

No actuaron solos. Las garras del Terrorismo de Estado se extendían desde La Plata a Mar del Plata y claramente en Tandil, sí pasaban cosas.

Volviendo a la foto del principio, esa foto le fue tomada junto a su hijo, tiempo después de que se llevaran a su compañero de vida, a su amor, su pareja.   

Eli, es en esa foto, una mujer, que parece seguir entera, compuesta. Seguramente guarda la esperanza irrenunciable de poder saber de su compañero, de volverlo a ver, de estar juntos, y lo hace apoyándose en el afecto de quienes estaban a su lado, y muy especialmente, en el amor a ese niño al que sostiene. 

La sonrisa fácil, generosa, se la secuestraron junto a Daniel.


El hijo ya es un adulto, comprometido con los valores e ideales de sus padres. Pueden reencontrarse a través de la imagen de ese momento, pensándola, añorando los días, los años, la vida, que no tuvieron para compartir. Y difunde la foto con una frase que nos conmueve e interpela, diciéndole a ella y al mundo, lo que daría por estar un segundo a su lado.

Confidencia para Simon:

Cuando el hijo de Eli y Daniel sonríe amorosamente junto a su compañera, cuando mira con orgullo a sus hijos, cuando se arremanga trabajando por el que lo necesita, percibo, después de buscar la historia de vida de sus padres en relatos, fotos, lugares y documentos, que allí encuentro la mejor aproximación a aquella sonrisa, a esa mirada, a la generosidad y al amor incondicional. 

 

 



Comentarios

  1. Excelente crónica, muy bella y muy sentida.
    Aguardamos que aquellos que son responsables, se hagan cargo de que nuestra UNICEN tiene un docente desaparecido. Un reconocimiento, su nombre en un salón, una placa en la facultad donde trabajó, algo
    Gracias por el artículo!!

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  2. Este año uno de los proyectos es rescatar la memoria del cro Téllez docente de Veterinaria

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    Respuestas
    1. Es así , creo que en especial hay que agradecer el trabajo de docentes como Olga Echeverria , Lucas Bilbao , y todo un grupo que se puso a rescatar "toda" la historia de la Unicen . Labor que en muchos casos contó con los aportes de Memoria por la Vida en Democracia. Lo preocupante es el silencio que se dio por años. En otros centros de estudio ( como se suele decir ), los reconocimientos y homenajes no tardaron tanto.
      Vaya este comentario como un homenaje a su vez a Olga "la guardiana de la baldosa de Daniel " , la guardiana de la Memoria.

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  3. Según la RAE, la justicia es el principio constitucionalmente consagrado como valor superior del ordenamiento jurídico en el que confluyen los de razonabilidad, igualdad, equidad, proporcionalidad, respeto a la legalidad y prohibición de la arbitrariedad. Poco queda después de 50 años en la Megacausa qué se está juzgando en Mar del Plata,de esa justicia qué se proclama... más bien deberíamos buscar explicación y reflexionar con carácter retroactivo qué valor tiene hoy esa justicia qué llega tarde,no haciendo honor a su definición!!!

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