SOCIEDAD > Inocencia y culpabilidad. Ensayos sobre leyendas mediáticas de la sociedad insegura.

 - Por Miguel Santagada -


          Fotografía: Martin Flores 


(Fragmento*)

¿Por qué ha llegado a ser tan fácil hablar sobre la inseguridad, sobre el delito, sobre los delincuentes? La pretensión de estas reflexiones se limita a cuestionar una asimetría bastante obvia de nuestras culturas mediáticas. Las tecnologías digitales han contribuido a una mayor participación de los ciudadanos en los procesos comunicativos globales y han permitido mediante la conectividad instantánea que se establecieran redes sociales y movimientos transnacionales en defensa del equilibrio ecológico, en contra de las discriminaciones, etc. Aunque no llegaron con simultaneidad a todos los sectores sociales, estas innovaciones tecnológicas auguran una era de mayor conciencia y cooperación entre los ciudadanos de a pie y las instituciones, gubernamentales o no, comprometidas con diversos problemas contemporáneos.

Sin embargo, medios de comunicación como la televisión y en menor medida la radio y la prensa escrita mantienen la continuidad de técnicas profesionales y concepciones conservadoras acerca de conflictos sociales relativamente agudizados en los tiempos recientes. Para una lista incompleta, considérense entre esos conflictos el femicidio, el asalto a mano armada, las salideras bancarias, las grescas entre padres, alumnos y docentes en el ámbito escolar, el hurto de automóviles, etc.  Debido a que sobre esos conflictos recae principalmente el énfasis de las señales noticiosas, las técnicas de enmarcado y segmentación de los hechos empleadas para producir la información, encuentran en las nuevas tecnologías canales resonadores que en cierta medida amplían su influencia. Nuestra discusión, sin embargo no se refiere directamente a la presentación y edición de noticias referidas a hechos violentos.

Ya en 1961, Norman E. Isaacs, editor  jefe de diferentes periódicos norteamericanos durante cinco décadas, comenzaba una disertación  en la Universidad de Louisville titulada “El crimen de informar crímenes” señalando:

El pueblo estadounidense nunca ha entendido adecuadamente la medida en que la delincuencia provoca pérdidas de tiempo, dinero y vidas humanas. La razón de esta comprensión inadecuada es el fracaso de los periódicos para proporcionar información básica a la población. Sensacionalismo, uso acrítico de los materiales “folletinescos", desinformación y omisión de datos, falta de investigación independiente, todos estos factores constituyen el "delito" de reportar delitos.[1]

No es necesario indicar que los criterios con que se producen gran parte de los noticieros actuales no han evolucionado desde entonces, por lo menos en la proporción que han logrado los abordajes académicos en su profundización y esclarecimiento de las violencias sociales. Conservando un sesgo casi siempre sensacionalista, reduciendo los conflictos sociales a sus aspectos espectaculares, estimulando en buena medida la ansiedad y el temor, las noticias de hechos violentos se diseminan y decantan en microrrelatos de carácter legendario, que actualizan xenofobias, sexismos, racismos y otras tendencias axiológicas igualmente cuestionables de las sociedades actuales. Para abreviar, llamaremos a esos relatos leyendas mediáticas, y nuestra reflexión se aplicará a su gestación, circulación y apogeo.

No está en nuestro ánimo defender una visión peyorativa de las leyendas mediáticas acerca de la inseguridad. En general, las leyendas no se caracterizan por referir historias necesariamente falsas, sino por canalizar angustias y terrores compartidos frente a situaciones problemáticas reales o posibles[2]. En ese sentido, las leyendas son instructivas, pues enseñan a focalizar los problemas, al pretender advertirnos sobre los riesgos a que verosímilmente podemos enfrentarnos y al establecer rígidas demarcaciones entre lo reprochable y lo deseable, etc.  Sí nos preocupa que en vista de estas funciones sociales que cumplen las leyendas, el sensacionalismo informativo contribuya a difundir expectativas y estereotipos que tienden a aumentar la sensación de inseguridad, más que a estimular los debates en torno a los conflictos que detonan hechos violentos, conductas perturbadas y sufrimientos inaceptables. Como para otros problemas sociales, la participación, el debate y la apertura frente a la complejidad son mejores opciones que los prejuicios, la simplificación y el dogmatismo.



[1] Texto original : “The American people have never adequately understood the extent to which crime causes a waste of time, money, and human life. The reason for this inadequate understanding is the newspapers’failure to supply the people with basic information. Sensationalism, uncritical use of "handout" material, misinformation and suppression of information, lack of independent research; all of these constitute the "crime" of crime reporting”. Tom ado de http://cad.sagepub.com/content/7/4/312.abstract. Ultima visita: agosto 2015

[2] .Renard, J.(1994).

* Inocencia y Culpabilidad. Leyendas mediáticas de la sociedad insegura - Editorial Biblos (2017)

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