OPINIÓN> Nada de reinas, la mujer del año.
- Por Eduardo Ferreira -
Como tantos, fuimos criados en una sociedad patriarcal,
machista, posesiva. Los tiempos fueron cambiando (no sin lucha) y terminamos
derivando en “ machirulos “ aunque en recuperación o deconstrucción.
Pero No podemos negar el aporte del “Afuera “ a todo eso que
nos condicionó: medios, revistas, televisión, publicidades y inevitablemente, una vez al año, en nuestro pueblo o
los de alrededor: ¡la elección de la reina!.
Del pueblo, del año, de la manzana, del trigo, de la cebada,
de la cerveza, del club… Si hasta los que se iban a marchar por un año a hacer
“la colimba “necesitaban su reina y así nacía…la "Reina de la Clase '63".
Mucha pero mucha agua corrió por los arroyos (también corrió
mucha sangre, sangre de niñas, adolescentes, mujeres) y la sociedad, esta, Nuestra sociedad, fue
despertando.
Recuerdo las primeras. Pocas muy pocas. Con el asombro y
hasta la crítica del resto. Nada nuevo en ciudades como esta, marchar en bajo
número, mucho ideal, pero Mucho ruido y que de las veredas te miren como bichos raros, sin soltar la
oreja de la tacita de café o el jarro de cerveza, empleadas mirando tras las
vidrieras y hasta alguno que bajaba persianas ante esa “horda” de locos
gritando sus consignas al mundo.
Vencidas una tras
otra un sinnúmero de barreras Las marchas se hicieron masivas. Aunque se viera
claramente matices, tonos, diferencias. Algunas traducidas en trapo, bandera,
cartel y La prevalencia de un color como símbolo.
Yo La vi a ella ahí. Desde las primeras, desde esas “ 10 locas “ gritonas que se hicieron (
militancia mediante ) 20, 40, 80, 160… hasta cuatro cuadras.
Yo la vi de Violeta,
de verde, de tiza y carbón en un cartón que también gritaba..” No nos Maten “,
“Ni una menos “, “Por nuestros derechos” , “ Se Va a Caer “. Carteles que
Aullaban el dolor de las que Ya no están
o directamente sus Nombres, para que, al menos una vez al Año la sociedad las
recuerde.
Yo la vi a ella defender derechos, reclamar, enseñar,
empoderar a sus pares o a sus impares para convertirlas en pares.
La vi luchar entre adversidades sociales, culturales,
económicas, barriales, y los eternos direccionamientos de “alguien de arriba”.
Alguien que, inevitablemente, siempre era masculino.
Yo la vi soñar y concretar, planificar y hacer, escuchar y
aprender, decidirse y marchar, mover o empezar.
Yo la vi cagar a cachetadas
con su don de barrio a feministas de academia, a señoras de lenguaje
difícil con cargos, a burócratas de escritorio sin barro, ni barrio (salvo
alguna campaña electoral)
Aún resuena en mis oídos aquel lapidario – “Yo no puedo
Volver a mi barrio y hablar de “ Heteronormativa”.
Yo La vi, la escuche, la ayudé, la admiré. La incentivé. Con
vocación de líder pero con carisma, dulzura, humanismo, comprensión, asistencialismo,
contención….tan peronista…
Yo la vi y no solo Yo, llenando decenas de platos de comida,
entregando un pan, una leche, un libro, una palabra un consuelo, una sugerencia
un paliativo, una solución.
Tanto esfuerzo, tanta garra, tanta actividad 24/7 no
tendrían como sería de esperar Premio al esfuerzo. Salvo el amor de sus
allegados, pares y los necesitados de todo.
No fue para nada premio, tampoco castigo. Pero, como dicen
por ahí: el Señor le da las peores batallas a sus mejores Soldados. ¿Justica ó
injusticia divina ?
El Maldito Bicho de estos últimos años (Llámalo como quieras
Covid 19, Cobicho. Sars cov 2) encontró en ella un huésped de lujo. Y se adueñó
de sus días, sus alveolos, sus bronquios. Su aire.
Su habitual entereza parecía no alcanzar. Todos sumábamos:
salud + vacunas + juventud + ella misma = NO PODÍA SER !
Pero no fue así. Y parafraseando a Gramsci : parecía que”
perdíamos y perdíamos y solo algunos días empatábamos.”.
Lágrimas, caras largas, desconsuelos, negaciones
permanentes, Velas y más velas, Oraciones en todas las espiritualidades
circundantes. También las variantes más “modernas": Wathsapp, estados,
mensajes, respuestas.
Día tras día, semanas enteras. Pequeñas alegrías. Bajones
recurrentes. Adentro: ya nos contará la compañera. Afuera: velas, rogativas, ohms.
Y un día… todo
cambió. Nada de milagros. Fue ella misma. Con su garra, entereza, pasión,
ganas. Por lo hecho. Por lo que falta hacer. Por ella, ellas, elles y todes.
Abrió los ojos. Y
también bronquios, bronquiolos y alveolos..
Bienvenida otra vez, compañera Laura.!
Si era prueba divina, dala por superada. Fue la misma garra
de cada día la que te hizo ganar esta
batalla. El maldito Cobicho no leyó tu Nombre, de haberlo hecho no hubiera
gastado tanto esfuerzo.
Por todo lo aquí relatado y siendo Un clásico Machirulo en
deconstrucción: Sin preclasificaciones, Sin paseos previos, sin desfile en
vestido largo o en traje de baño, Sin una banda transversal que rece con letras
doradas “Reina de….”, sugiero y pongo a consideración de los compañeres
lectores la propuesta: que reina ni reina!
La compañera Laura
Sueldo MUJER DEL AÑO 2022
Por años y años de Ganarle a las adversidades, propias y ajenas.
Por compañera y por peronista!
Eduardo
Ramón Ferreira.
8 de
marzo de 2022
( Otro
Año para vivir con Barbijo )
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