OPINIÓN > ¿Cómo seguimos después del voto dividido en Diputados?
- Por Anibal Diego López -
El que escribe este texto ha señalado en varias oportunidades las carencias
de gestión de este gobierno, a la hora de tomar medidas que impliquen
conflictos con los poderes, tanto mediáticos como del establishment económico.
Reconociendo que le tocó una partida con las peores cartas en la mano y que salió
airoso de desafíos muy serios, por ejemplo una pandemia feroz, hay otros temas
en los que la inacción es demasiado preocupante. En el tema poder Judicial, por
ejemplo, recién a 27 meses de gestión, parece que se va a ver de
ampliar el número de integrantes de la Corte, lo que en criollo básico implica
que pasarán meses antes de que eso se concrete. O sea una convivencia demasiado
prolongada con semejante poder, vasallo del establishment de adentro y de
afuera, haciendo de las suyas. Mientras tanto, Casal sigue siendo procurador
interino, Stornelli sigue de fiscal y Milagro Sala sigue presa.
Si hablamos de la Hidrovía, perdón, del Río Paraná, parece que en los
puertos privados, hasta ahora no fue posible conseguir balanzas para PESAR
CUÁNTAS TONELADAS DE GRANOS SE EMBARCAN, (Estoy haciéndome eco de la voz de
Pedro Peretti que ya enronqueció por reclamar eso). No voy a sumar más
ejemplos… son conocidos. Alberto Fernandez cree que los problemas empiezan a
resolverse cuando se los describe sin hacer nada más, y cuando eso no pasa,
ruega a los responsables de cada área, que lo resuelvan. Hay un principio en
economía política que establece que cuando algo no funciona bien, suele ser
porque alguien se está beneficiando con esta situación. Y que además tiene el
suficiente poder como para mantenerlo funcionando. Esperar que sea él quien
resuelva el problema… es inocencia, o no querer enfrentar el conflicto… o
complicidad.
A esta altura uno ya
descree de las ganas del presidente de complicarse la vida enfrentando a quien
debe ser enfrentado para resolver los problemas. Y los votos negativos en
diputados llevan a pensar que a otros, (con mucha más entidad política que
uno), les ocurre algo parecido en lo que a fe concierne. Y esto es grave,
porque es irrebatible que repartir la torta de manera más justa, es la única
manera de conseguir que el crecimiento se logre, sin recurrir al ajuste al
bolsillo de los aún postergados. Además, sin esa inclusión, no habrá aumento de
la demanda agregada que inevitablemente incrementará la necesidad de dólares
para capitalizar las industrias, lo que nos pone frente a un círculo, que puede
ser vicioso o virtuoso. Dependerá de la decisión política y del poder popular
para apoyar las imprescindibles medidas. Lo que pasó en la Cámara de Diputados
pone en serias dudas el logro de ambos objetivos.
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