OPINIÓN > Acuerdo con el FMI - Club de fans

 - Por Carlos Fernando Díaz -

Foto: Noticias Argentinas


En la Cámara de Diputados de la Nación con la votación de la refinanciación de la deuda con el FMI hemos podido ver que hay compañeros muy convencidos de su postura. Compañeros de los que nadie duda de su lealtad y compromiso, han votado a favor y en contra. Con argumentos sólidos, contundentes, pero opuestos.
Nos encontramos entonces con un situación no conocida: las diferencias entre nosotros, desde la buena fe y la completa convicción.
Y aquí podemos ver lo gravosa que resulta la herencia maldita: no solo un cronograma de cumplimiento imposible sino además una diferencia muy importante en el abordaje del problema.
Y cuando la tormenta arrecia, es importante tener en claro quién es el enemigo de la Patria, quiénes los adversarios y quiénes los compañeros.
Y esto nos encuentra en un momento complicado donde se ha dejado de lado el debate de ideas, la discusión abierta, la confrontación de propuestas y proyectos para solo tener un club de fans que por medio de las redes, solo aplauden y obedecen.
Es entonces cuando podemos evaluar la gravedad del error. Solo el debate horizontal, democrático y abierto es lo que nos permite escucharnos y reflexionar en forma conjunta.
Y resulta determinante para la formación y capacitación de militantes, cuadros y dirigentes.
Entonces tenemos factores concurrentes complejos: cuando más necesitaríamos tener aceitado y funcionando a pleno el debate interno para dilucidar las posibles acciones y sus consecuencias, nos encontramos con que el mismo está anulado y archivado en el baúl de los recuerdos.
Se tome la decisión que se tome, es imprescindible poder cotejar los resultados con los pronósticos, paso a paso. Para eso es imprescindible contar con una fuerza militante que EN EL TERRITORIO mida las consecuencias de las decisiones adoptadas.
Las redes son una simulación de la realidad, el papel todo lo soporta. Las mismas carecen de estructuras y requisitos. Puedo yo opinar sobre el combustible del último satélite, sobre las vacunas o sobre las opciones de pago de la deuda sin más conocimiento que el de saber cambiar un cubierta pinchada…o ni siquiera.
No son válidas las redes a la hora de discusión, confrontación, capacitación y formación política.
Menos aún, un club de aplaudidores seriales, que sin revisar, repensar, cuestionar, dicen apoyar a libro cerrado, cualquier postura.
Urge dar debates internos, horizontales, democráticos, abiertos. Único requisito: buena fe.
Caso contrario, el 2023 nos encontrará divididos y dominados.


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