MEMORIA Y BALANCE > La política del desprecio

 -Por Alejandro Ippolito-


                         Enrique Pescarmona, uno de los empresarios con más historia en el país

Somos receptores cotidianos de los residuos provenientes de una diarrea discursiva desenfrenada y salvaje que emana de los voceros de los medios hegemónicos de nuestro país. La sustancia de esas declaraciones no es original ni es nueva, responde al ADN de la oligarquía nacional más recalcitrante.
Tan poderoso es el mensaje, tan quirúrgicamente ha sido instalado en las entrañas de la sociedad que se ha convertido en un paráme tro de pertenencia o exclusión para diversos sectores.

La clase política abastece esos discursos de odio cuando son consecuentes con su línea de pensamiento como el caso del tristemente célebre Alfonso Prat Gay, cuando se refirió con total desprecio a los provincianos, diciendo que "si no tenemos cuidado puede llegar cualquier desconocido de una provincia perdida y termina siendo presidente" (desconociendo además la historia argentina). Desde la pantalla de un medio partidario de ese pensamiento una "provinciana", Pamela David, adhirió oportunamente a ese discurso clasista y lamentable hablando de Macri y su familia "pura, bella y blanca" sintiéndose parte de esa pequeña porción social que se supone descendiente de los dioses.

Ese discurso derrama luego en los desclasados que en las peluquerías, por ejemplo, elogiaban el porte elegante y cristalino de la ex primera dama, Juliana Awada por más esclavista que sea o en el señor que en la mesa de un bar sostiene que Macri ya era  rico antes y que la plata que tiene afuera es suya y no del pueblo (nuevamente resulta necesario ignorar la historia argentina).

Pero en este punto hay que dejar de hablar de personas, no son ellas las que dicen, son sistemas mucho más grandes que ponderan la individualidad pero se presentan con la forma de corporaciones.

Enrique Pescarmona, dueño de IMPSA, señalaba hace algunos años atrás, con total desparpajo, que:  "Las chicas de 14 años se hacen preñar para que les den unos mangos" (Infobae - 30/11/16)

Más allá de que no es el primero que lo dice, veamos qué es lo que dice cuando dice lo que dice. Dice '14 años', dice 'preñar' y no embarazar, dice 'les den' y dice 'unos mangos'

Sólo la promiscuidad de la pobreza y el estado animal en el que viven sus exponentes lleva a que un 'cachorro' quede 'preñado', reduce la condición humana a su estado más bajo y elemental deshumanizando a las chicas pobres. 
Esas chicas no se embarazan como las elegantes y finas adolescentes que abortan en clinicas privadas el producto de sus juergas aun mas privadas y sus fiestas selectas. Nada parecido, las chicas de clase alta se embarazan (no las embarazan) y celebran un "baby shower" como corresponden para sentirse lo más al norte posible. Mientras que a las adolescentes pobres y semisalvajes las "preñan" como a vacas o perras callejeras. 

Y dicen "les den" porque ese es el concepto que les cae como ácido en las visceras a las familias patricias nacionales, ese 'asistencialismo populista' que no se compara con la piadosa limosna de las damas de beneficencia que juntan lo que los ricos tiran a la basura para dárselo a los 'humildes'. 

Buscar que "les den" es recibir sin merecimiento, es casi como robar, como estafar al pudiente, ese mismo que se ha pasado los últimos años vociferando que no quería mantener vagos con sus impuestos. No es lo mismo "recibir" por derecho, por logros sociales, por políticas de inclusión, a que "les den" como quien tira una moneda de 50 en el plato de un mendigo.

Y dice "unos mangos", no dice ayuda, o salud, o cuidados, ni siquiera dice dinero, dice "unos mangos" porque los ricos nunca tienen unos mangos, ellos son dueños, su fortuna se mide en otras dimensiones, "unos mangos "son la pelusa de sus bolsillos, las migas del mantel de los potentados, el billete de dos pesos arrugados que arrojan a la chimenea para avivar el fuego.

Todo esto dice Pescarmona cuando dice lo que dice y no es Pescarmona el que lo dice, son los industriales que sostienen que hay que bajar los sueldos para ser "competitivos" y son los que acceden a eliminarle los impuestos a los terratenientes y los agroexportadores mientras se los cuadruplican a los trabajadores.

Son los comerciantes que votaron a "Cambiemos" para creerse empresarios para luego quedar con los codos sobre el mostrador, sin vender nada y tuvieron que cerrar...pero por culpa de la pesada herencia K.

Son los que caminan por la calle apretando los dientes en una mueca de furia odiando a Cristina por mandato del Lawfere. Son los que sacaron el Pro.Cre. Ar. y votaron a Macri y ahora viven en una carpa en el terreno vacío. Son los televidentes repitiendo el eslogan que TN les sirve en cada desayuno.

No es Pamela, no es Pescarmona, ni son Peña Braun o Michetti o Prat Gay. Ni siquiera es el mismo Macri; ellos son solo algunas de las caras de un prisma que deforma la luz, la descompone y da siempre como resultado la más profunda oscuridad.

Comentarios

  1. Que rueda tristemente diabólica. Muy buena mirada como siempre

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  2. Tal como decís Alejandro, hay una propagación permanente y sistemática del sentido común colonizado.

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