CIENCIAS > La sociología, una ciencia dificil

 -Por Darío Forni - 




Después de largos años de oscurantismo, y con la tarea de un tal Newton, comenzó una epata llamada la iluminación y la humanidad empezó a construir nuevos saberes basados ​​en las experiencias y sus análisis que con el tiempo de llamo ciencia.

Siglos antes, fueron los griegos los primeros que analizaron estas cuestiones desde la observación, pero luego las sucesivas nuevas civilizaciones cortaron estos métodos hasta bien entrada la mitad de la misma.

La ciencia inicial demuestra en volver a reaparecer.

El nada trabajo gratuito de Newton comenzó a dar sus frutos en lo que hoy, todavía, se llaman ciencias duras, o ciencias de la naturaleza.

Ciencias duras, poque sus leyes parecen irreductibles, imposibles de refutar, insisto, al menos por ahora.

Algún tiempo después aparece Augusto Comte, un ensayista francés que se animo a decir que la sociedad, o sea la población también se rige por normas y por leyes, como la ciencia natural.

Para ello indicó que había, hasta su momento tres grandes estadios: la religión, la metafísica y la física de lo social, como así llamó a sus estudios.

En la religión, según Comte, todo se explicaba según la voluntad de Dios en cada religión, las que con diferentes matices creaban sus racionalidades, y por lo tanto, si llovía, era porque Dios quería.

La metafísica explicaba la lluvia según las ondas y rituales que cada sociedad desarrollaba, y finalmente la ciencia lo explicaba por la presencia de la humedad y baja presión.

En la simpleza de los ejemplos, también vemos como alrededor de cada creencia se generaban racionalidades, formas de pensar la vida, y de vivir, lo que, trasladado a la ciencia social, o al estudio de las lógicas sociales traía muchos encontronazos con el poder de entonces.

Racionalidades que explicaban las realidades de cada tiempo y mostraron, ya con ejemplos sociales, cómo una persona sufría en su vida porque se había portado mal según los parámetros religiosos, y se generaban normas de conducta al respecto, sin precisar que posiblemente había muchos que eran mas malos que esa persona, pero tenian otros atributos y otros estatus que legitimaban sus acciones.

La metafísica diría que sólo tiene mala onda y no sabe vibrar en alfa o que no consigue sus objetivos porque no controla su mente para lograrlo y la sociología podría analizar si su contexto le otorgó todas las posibilidades para sus objetivos, y si su uso está o fue legitimado por los demás miembros.

Comte terminó sus días en un psiquiátrico, ya que el poder del clero, los nobles y los terratenientes, no querían ni creerían en sus nuevas formas de analizar las realidades que unían por acción, omisión o reacción a un grupo de personas, llamada sociedad.

No creían ni querían que las realidades se explicaran de otras formas y menos aún se comprenderían desde otras variables.

Pasaron muchos años y muchos sociólogos avanzaron sobre el tema, quienes con matices diferenciadores llegaron a la misma conclusión: somos un nosotros, somos una sociedad que se maneja con lógicas, muchas de ellas universales y otras más particulares.

A pesar de la interesantísima cantidad de libros que se han escrito sobre los fundamentos de la ciencia social, por varios motivos, no ha logrado ser la que más explica, comprende o justifica el sentido de nuestras acciones, que se llama cultura.

El motivo, tiene como la arista más importante el hecho de que analizar las lógicas sociales, implicaría desnudar al gran poder que construye una cultura para darle, como se dijo, el sentido a cada una de nuestras acciones.

Efectivamente, por cualquier método que analicemos, la sociedad crea lógicas, costumbres, legitimaciones, saberes, que nos construyen como personas.

No se nace, se hace una personalidad.

De todas formas y aún usando los métodos de las ciencias todavía duras, la ciencia blanda, llamada sociología tiene otros métodos más específicamente cualitativos, pero aún así, no es dueña de la verdad.

Solo presenta según las racionalidades de cada miembro sus argumentos para comprender el sentido de las acciones de esos grupos.

Comprender va más allá de tolerar, y más acá de la justificación y legitimación de esos sentidos. Solo da los argumentos racionales para construir su verdad.

Si aceptamos la idea de construcción social de cada uno de nosotros, veremos cómo las causas de cada una de nuestras acciones y sus consecuencias respectivas tienen otras variables para el análisis que se diferencian muchísimo de las que el sentido real común nos permite ya veces obliga a analizar.

Sentido común todavía impregnado de los 3 estados que analizó Comte, a pesar del transcurso del tiempo, lo que demuestra los fracasos de esta ciencia blanda… pero muy peligroso para el poder.

Saber una causa social es indispensable para conocer su consecuencia social y como decía un tal Max Weber: “toda acción de cualquier persona tiene un sentido en el otro”.

Como ejemplo bien difícil podemos dar el de usar un paraguas cuando llueve. El sentido común nos indica que lo usamos para no mojarnos, pero la lógica social, el sentido en el otro tiene otras implicancias. Lo usamos para no aparecer mojados frente al otro, porque ya esta legitimado socialmente que estar mojado no corresponde a esta civilización, excepto en casos específicos y muy relacionados a una herramienta de distinción, o sea llamar la atención.

La idea de construcción social, cambia todo el sentido que le damos a nuestras individualidades ya la unión de esas individualidades para la lucha de derechos.

Ya no somos lo que nacemos, sino que somos los que “ese nosotros” nos construye, en nuestros marcos sociales.

Robert Merton indicó al respecto que existían diversos niveles contextuales para formar al individuo, considerando a los primarios, los más cercanos y relacionados a su entorno familiar o ambiente de crianza, amigos incluidos. Luego los educacionales que institucionalmente representan la escolaridad y finalmente los terciarios: los que entran sin permiso a nuestras vidas, como la televisión, el cine, los libros, y todo lo relacionado a las formas en las que recibimos las informaciones de lo que pasa a nuestro alrededor.

La importancia de cada institución, como las llama Durkheim, quien habla de instituciones abstractas (familia, religión) y materiales (escuela, clubes, asociaciones) es fundamental para que sepamos por qué somos lo que somos.

No es fácil la ciencia social, no es para nada fácil aceptar lo que nos dice, porque no solo desnuda al poder que nos construye, sino que nos desnuda a nosotros mismos.

Al decir de Foucault, el poder no existe si no se ejerce y al ejercerlo es el individuo quien lo funcionaliza, quien lo hace circular.

No existe el poder sin alguien que lo funcionelice, que lo ejerza, que lo haga circular, en términos de Foucault.

Por lo tanto “ese nosotros”, que tan bien vive criticando lo que vive, no le gusta saber de su responsabilidad en los defectos que critica y no asume como propios.

No es fácil decir a “la gente”, lo que “la gente” no quiere escuchar.

Como diría en su libro “ La sociedad del cansancio”, el coreano Byung Chul Han: En este sentido se diferencia del sujeto de obediencia. La supresión de un dominio externo no conduce hacia la libertad; más bien hace que la libertad y la coacción coincidan”. Pág. 31

El debate está abierto, veremos hasta dónde la sociología puede medirse en nuestras culturas, para darle un sentido a la vida que nos muestre qué tipo de racionalidades tenemos.


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